viernes, 21 de octubre de 2011

Rebaño


La pequeña oveja se encontraba forzada a subir a aquel carro infernal. ¿su destino? Quizás el matadero… o la oficina, que mas da, la lucha interminable por subir y no querer hacerlo la lleva al borde de la desesperanza y sin pensar siquiera se encontró entre tantas otras ovejas como ella triste, seria y resignada frente a su destino, el que no imaginó, el que ni siquiera planificó.
Más acompañada que nunca en su vida, y a la vez mas sola que nunca. Así apretada asfixiada entre tantas ovejas que como ella balan su tristeza en silencio, con rumbo desconocido…
Un fuerte pito la sobresalta mientras en la puerta del carro continúa un forcejeo claramente hostil… el altavoz irrumpe en forma grosera y estruendosa… “atención se inicia el cierre de puertas”
Mientras el carro comienza su triste recorrido, las ovejas descansan con un suspiro que durará al menos unos minutos, mientras en la próxima estación otro rebaño se prepara para iniciar su lucha por subir en medio de la desesperanza, ella observa en silencio, resignada a sobrevivir una estación mas.

3 comentarios:

  1. Pinta gris ese apretujarse hacia un destino indeseable y guiado por voluntad ajena y a la vez...es algo inevitable para seguir sobreviviendo en medio del rebaño.
    ¿Se quiere vivier así? ¿Existe otro modo de vivir?
    Triste,sí.
    Un beso.

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  2. Con pocas palabras, un retrato del viaje cotidiano de un gran rebaño de "ovejas" humanas.
    Luego, pienso...si será por la distinta luz del día que, a veces, (muy de vez en vez) las ovejas se ven tan felices que pareciera le salen alas. ¿Será la primavera o el canto de los pájaros?

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  3. "Una estación"... Y otra, y otra. La única diferencia con las personas es que las ovejas no son conscientes de su destino. Y nosotros tenemos la tarea, siempre difícil, de encontrar sentido a nuestros días. Y no me negarán que hay días estupendos, pese a todo.
    Un abrazo.

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