jueves, 1 de septiembre de 2011

DESCONFIANZA




Después de un par de meses separados, nuestra reconciliación fue un tanto extraña, no por ello hermosa, digo extraña, porque no se si fue su temor a que no entendiera o sus ganas de no decir palabra, lo que lo llevo a esperar que estuviéramos nuevamente viviendo juntos para decirme que en el tiempo que estuvimos separados tubo una aventura que lo tenia complicado, pues estaba esperando la respuesta de unos exámenes para saber si sería o no padre nuevamente, lógicamente no era yo quien estaba esperando esos resultados.
Me sentí decepcionada, pero ya estaba nuevamente embarcada en la vida con él y aunque la pena era grande trate de entender y sobrellevar la dificultad. Estuvimos separados varios meses, era casi lógico que algo así hubiese sucedido, yo misma conocí a un hombre con el que Salí una vez pero cuando le dije que estaba saliendo con alguien de inmediato dio resultado la táctica, y me reconquisto, no dejando en mi espacio para pensar en otra persona.
Afortunadamente no hubo embarazo, sin embargo nada fue como deseábamos, ya no pude confiar aunque lo intentaba.
Al parecer a él le pasaba lo mismo pero nunca pensé que la desconfianza podría llevar al ser humano a tal desproporción, que pudiera el hombre perder hasta su propia dignidad y convertir una historia que podía haber sido rosa en una pesadilla negra y profunda.
Las sutilezas las empecé a recibir como pequeñas ráfagas de dolor, una mirada, un suspiro simplemente un lapsus de silencio fue atribuido al recuerdo del ”otro”, nuestra intimidad empezó a tomar distancia, yo sentía su desconfianza y eso me alejaba.
Cada vez que salía venían interminables interrogatorios, y me miraba en forma insistente, como intentando encontrar en mi alguna contradicción, un error por el cual ser sorprendida en la mentira.
Una tarde en que encontré a una amiga en el paseo estado, y en que estuvimos charlando mas de dos horas, tomamos unos refrescos y fumamos un par de cigarrillos gatillo una pesadilla sin precedentes, al llegar a casa me interrogó como de costumbre, y le conté sin mas detalles que había estado con una amiga en el paseo y que nos habíamos demorado conversando, fue grande mi sorpresa cuando me describió a mi amiga, y me nombro todos los lugares que yo había recorrido esa tarde, incluyendo la parada que hice en un escaparate de ropa interior en donde me acusó de estar escogiendo ropa para mis amantes, me dijo que había estado observándome toda la tarde y que me había sorprendido mirando descaradamente las piernas de un hombre que pasaba por la calle con pantalones cortos, me dijo que se había asqueado con mi morbo y deseo al mirarlo, incluso me describió al hombre y el color de su ropa, jamás recordé al susodicho, sin embargo admito que es posible que haya pasado la mirada por aquel individuo o quizás de varios no lo se, simplemente me detuve en el hecho que me había seguido la tarde entera espiándome, eso para el era lo menos importante, ni siquiera admitió que estaba mal en lo que hizo, fue una escena denigrante, que no olvidé nunca, desde ese momento mi reconciliación quedo en nada y aunque intenté superarlo no pude.
Nuestra intimidad se transformo en un complacerle para que no me acusara de traidora, pero cada día lo detestaba mas, me costaba dejar que me tocara y él lejos de tocarme con cariño y respeto lo hacía como quien toma un pedazo de carne y sacia su hambre con lo que tiene a la mano, sin respeto alguno, simplemente era la necesidad de marcar el ganado y de sentir la posesión, me insistía y presionaba para que le dijera que era solo suya, y presionaba, insistía en tener relaciones mas allá de la lógica de una pareja que vive junta, era agotador.
Aquella tarde tuve reunión en el colegio del niño, tardo bastante y se hizo de noche, estaba tan preocupada que ni siquiera pase al sanitario antes de regresar a casa, así que al llegar simplemente pase tan rápido como pude al baño, ya me orinaba y cuando entre y me senté en el inodoro de inmediato sentí unos golpecitos en la puerta, suaves, sutiles y su voz que sarcásticamente me decía en forma aterciopelada, ¿ te estas lavando mi amor?...no tuve ni siquiera la intención de contestar, simplemente me quedé en silencio y me sentí tan sucia que me metí a la ducha, y no quise ni siquiera pensar en ello, cuando Salí del baño me estaba esperando con la burla dibujada en su cara, tomo con cuidado mi ropa sucia que llevaba en las manos y apartando mi calzón se lo llevó a la nariz, lo olfateó descaradamente, luego hizo lo mismo con toda mi ropa. Me di vuelta y me fui al cuarto, allí me obligó a tener relaciones y fue lo mas horrendo de mi vida al punto que simplemente no quise mas y forcejeamos, pero al fin me deje de pelear y le permití que hiciera lo que su monstruosa mente quisiera, cuando me pidió que le dijera cuanto lo amaba, simplemente salio de mi boca un “estás enfermo”
Al día siguiente dio miles de vueltas en la casa y me decía que si le confesaba mi engaño me perdonaría, yo simplemente lo miraba, me insistía.
Salio y trajo una camioneta para echar sus pertenencias.
Insistió en que si yo admitía mi engaño me perdonaría y continuaría a mi lado, volví a responder con silencio.
Me senté en la escalera y observé como sacaba sus cosas de la casa… su última mirada fue con rencor, pero se devolvió y me sentó en sus rodillas, sus palabras esta vez eran casi suplicantes, “confiesa”, yo puedo perdonar…”no tengo nada que confesar”.
Salio de la casa, y aún hoy en día siento sus miradas obscenas culpándome de acostarme con todo aquel que se me cruce por el camino.
A la semana de su partida me enteré de que estaba nuevamente con la mujer esa con la que casi fue papá, nuevamente… o quizás simplemente nunca dejaron de estar juntos y yo no tuve tiempo de darme cuenta, tratando de ser la mujer que el esperaba.

3 comentarios:

  1. Qué tremendo por Dios! A cuanto puede llegar la mente de una persona enferma.
    Diferentes tipos de violencia...sin duda.
    Nada que decir o MUCHO QUE DECIR. Pero destapar la realidad que se esconde bajo la alfombra de la sociedad ya es un aporte enorme. Gracias por lo que haces,Nancy. Por todo lo que has desarrollado en esta área.

    Besos y un gran abrazo.
    (Espero verte pronto!)

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  2. Es absolutamente aterrador.
    No ha duda de que hay seres obtusos,desvirtuados,desencajados del mundo que lo que deberían hacer, es ir a un psiquiatra en busca de ayuda.
    Son seres violentos que no causan sólo dolor físico,sino que no conformes,también utilizan el psicológico cuyo rastro es imborrable en la mayoría de las ocasiones.
    Tristísimo el relato.
    Besos.

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  3. Querida Hemany: he aquí otro relato de los tuyos, tan humano y con un trasfondo latente en cuanto a la problemática de las relaciones hombre-mujer.
    Lo leo...y esta acción confirma la idea acerca de lo positivo que ha de resultar confeccionar el compilado de historias que tienes como futuro proyecto. También, insisto, pienso puedes intentar alguien te auspicie precisamente, por el tema. O tal vez un patrocinio, pero alguien que ayude a que todo esto sea difundido y sopesado en su magnitud.

    Besitos amiga, y hasta la próxima!

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