domingo, 30 de mayo de 2010

MANOS


Manos de mi pueblo.
Que atadas, rotas,
Sucias, Quebradas,
luchan por la libertad,
la igualdad
¿Qué buscan las manos de mi pueblo?
¡Buscan felicidad!

Manos trabajadoras
que acarician,
que matan,
que sienten el pálpito del corazón que se detiene.
Manos que sudan
acariciando el cuerpo envuelto en llamas
del que se nutre,
por el que lucha,
Por el que busca libertad.

Manos del pueblo oprimido,
Pueblo que grita, que llora,
que busca en el fondo del lodazal
sus raíces pisoteadas,
su identidad camuflada,
su camino, su destino.
Su camino, su destino.
Su camino, su destino.

Pueblo que despertaste una mañana
Y entendiste que la libertad no es un sueño
Y luchaste, y luchaste y luchaste,
Pero…
¿Qué encontraste al final de la batalla?
Cambio el grillete, cambio el patrón
Cambio el concepto…
¿Y la libertad?
Esa no cambio.

Tus manos siguen buscando el camino,
tus ojos siguen cerrados, soñando.
Tu voz la sigue aclamando
Y tu corazón sigue siempre libre,
Como siempre.
Esperando, luchando, creando.
Buscando al final del camino
esa ansiada palabra hecha canción,
Clamada en poesías,
declamada en escenarios,
maldecida por el patrón
Codiciada por el ladrón.

Mas nunca van a entender que tu,
Pueblo amado naciste libre.
Creciste libre
Y morirás libre.
A pesar del grillete eterno del poderoso,
a pesar de la envidia, de la codicia,
de la maldad y la incapacidad.

Te podrán amarrar las manos,
pondrán en tus pies mil grilletes,
más nunca van a encarcelar tu corazón.

Manos que aclaman libertad, que buscan felicidad
Que sueñan con igualdad
Vive¡
Se libre

martes, 25 de mayo de 2010

TESOROS QUE ME ENVÍAN MIS AMIGOS: DESDE ARGENTINA, LA POETA ANA MARIA SANCHIS, EN EL DÍA DEL BICENTENARIO


En el " Día del Bicentenario", el humilde homenaje de mi poesía.
Besos: Ana María



QUISIERA



Quisiera verte un día con tu figura altiva

Erguida, sobre el caos que tu vida signó.

Que tu vestido níveo no acuse en su blancura

ni sangrientos desgarros, ni huellas del dolor.

Para que al verte otros, no sospechen siquiera,

por el mar de tinieblas que tu vida pasó



Quisiera que tu cuerpo de magnífica esencia,

ostente cicatrices, producto del horror.

Para que nunca olvide tu sabia inteligencia

la angustia que pasaste, y sepas decir: ¡¡No!!...



Quisiera que tus brazos unan en tu regazo,

a aquellos hijos tuyos con palabra de honor.

Para que juntos puedan subirte nuevamente

a ese plinto de gloria que el esfuerzo creó.



Que florezca en tus manos otra vez la armonía.

Que juegue a tu reparo la niñez, su dulzor.

Que tus jóvenes sepan, que con esfuerzo digno

pueden echar raíces, sin rabias, sin temor.



Que margines por siempre a los sádicos lobos

que con pieles de oveja te quieran engañar.

Que sepas alejarte del siniestro veneno

portador de miseria, de hambre y necedad.

Para que pueda toda tu extensión dolorida

cubrirse, con el manto piadoso de la Paz.



Quisiera verte “Patria”, espartana y altiva,

enarbolando alto, tu Bandera de amor.

Que se prodigue en fábricas, escuelas, facultades,

ese caudal de luces que brilla en tu interior.

Y quisiera que sepas, que muchos de tus hijos...

¡Aún gritamos “Presente”… para salvar tu honor!





Ana María Sanchis

lunes, 24 de mayo de 2010

ESTE RELATO NACIO EN EL AÑO 1979 EN LA CIUDAD DE VALDIVIA


MOLIO

Cada vez, que aparecía en la esquina de mi casa, corríamos despavoridas. Su cuerpo amorfo, y su vaivén al caminar nos hacía reír, pero el enorme saco que cargaba en la espalda nos asustaba al punto de gritar si nos pillaba de improviso, Marcela un día me contó que era el viejo del saco en persona, me causó mucha curiosidad.. pero Paola confirmó la versión de Marcela, pues argumentó que su propio padre la amenazaba con entregarla al Molio, si no se comía toda la comida.
Me causó mucha curiosidad todo esto, así que le pregunté a mi padre un día cualquiera, y me contó que el Molío era un hombre que solo tenia la gran desventura de ser muy chiquito, de tener una gran joroba y de estar medio tontito, pero que eso del viejo del saco no era verdad y que no debíamos temer de este hombre.
Sinceramente, al ver al Molio cada tarde , como retaba a los niños que lo molestaban, y de cómo amenazaba con meterlos en su saco, pues dudé, y opté por correr despavorida junto a mis amigas antes que nos alcance.
Aquella tarde, estaba en la reja apoyada junto a hermano mayor, cuando sentimos el alboroto en la esquina, venía Molio desde la esquina con su típico vaivén, amenazaba a los niños que lo molestaban y le tiraban piedras, él les garabateaba entre sus balbuceos, y todos esperaban a que se acercara bastante para salir corriendo, reconocí entre ellos a mis amigas : Marcela y Paola, corrían tan fuerte que terminaron en el suelo al enredarse solas entre ellas, mientras el Juan y el “loro” juntaban piedras para tirarle, se acercaba y todos corrían, y cada vez mas cerca de la reja de mi casa. Yo observaba a mi hermano que sólo miraba sin inmutarse, yo estaba lista para salir corriendo, sólo esperaba una señal de mi hermano, pero éste parecía no darse cuenta de lo que estaba pasando, sólo sonreía con los acontecimientos. El estómago se me heló cuando Molio llegó al extremo de la reja, quise salir despavorida pero sentí la fuerte mano de mi hermano en mi hombro en señal de orden de quedarme quieta, en éste momento empecé a recordar todas las últimas acciones cometidas buscando los grandes errores que podrían condenarme en aquella bolsa enorme que cargaba este hombre, mis piernas temblaron cuando llegó a nuestro lado, se quedo mirando a mi hermano y luego me miró directamente a los ojos, sentí que la respiración se me detenía.
Molio bajo lentamente el saco de su hombro, y una vez mas tuve la intención de correr, así como un acto reflejo de supervivencia pero nuevamente la mano dura de mi hermano me obligó a quedarme quieta, casi sin expresión sólo me dedique a observar, ya resignada. Abrió su saco y con una paciencia eterna para mi, observó dentro del saco hasta que, como buscando un tesoro metió su extraña mano y como del fondo saco dos enormes manzanas y nos las obsequió, miro a mi hermano y le dijo que yo era bonita, que yo no arrancaba, mi hermano le respondió con una sonrisa. Mientras Molio me miro a los ojos y levantó su saco poniéndolo en su hombro, me dijo chao y se fue, como todos los días, con su vaivén perdiéndose por Rubén Darío, allá en Valdivia,
Nunca antes había probado manzana más dulce, mas jugosa, desde ese día vi pasar cada día al Molio……ya nunca mas corrí.

lunes, 17 de mayo de 2010

Este pequeño cuento gano una mención honrosa en un concurso convocado por el grupo literario Mare-Magnum de Limache en el año 1993


DON SOL
Estaba el señor Sol, muy altivo y orgulloso, luciendo su gran brillo queriendo impresionar, cuando de pronto, entre las nubes un murmullo creyó escuchar.
Si eran las estrellas que entre ellas comentaban…..-Don sol es muy apuesto, orgulloso e imponente, ¡que lástima que su brillo no sea tan potente!,¡Doña luna si que alumbra con su brillo nos enciende!-
Entonces el señor Sol muy sorprendido, casi enojado, decidió investigar la situación, escondido tras las nubes esperó el anochecer y espiando a doña luna con mucho enojo constató, que doña luna con su brillo a las estrellas una a una encendió
Doña luna como de costumbre por la noche, amable y alegre apareció, sigilosa fue avanzando en el cielo, y a sus amigas estrellas saludó, y ante el asombro del envidioso sol a cada astro del firmamento iluminó. Cada estrella en el cielo, más que la otra brillaba, y con todas y cada una, doña luna muy amable conversaba.
Don sol, muy enojado a su casa regresó, y mientras las horas pasaban un elaborado plan construyó.
A la mañana siguiente esperó que doña luna se durmiera y escondido entre las nubes hasta su casa llegó, entrando a escondidas su brillo sin pensarlo más, robó. Rápidamente se lo puso y hacia el cielo feliz corrió.
……..¡¡¡Todos los astros se escondieron…y hasta las nubes evaporó!!!.
Don sol con asombro y tristeza descubría, que ninguna estrella iluminaba, y fue tal su furia cuando nadie en el cosmos lo miró que frustrado a su casa regresó.
Doña luna triste y derrotada esa noche apareció, y sacando fuerzas de flaqueza a las estrellas, aunque mas pálidas igual iluminó.
Todos los astros la saludaron y a su nuevo estilo alabaron.
Y estaba el señor sol, escondido y muy frustrado mientras las estrellas comentaban:
Don sol, al fin solo se quedó. ¿Quién quiere tanto brillo?, ¿Quién lo puede así admirar?.
Eso le pasa a los tontos envidiosos que no saben lo suyo apreciar.

sábado, 15 de mayo de 2010

MAR


Va y viene con su oscuro manto,
va y viene bajos los rayos del sol.
Tus aguas quietas no se resignan, y juguetean
sacando fuera cada partícula extraña
que durante el día en sus aguas cae.

Va y viene apurada
la burbuja de oxigeno, que cada noche,
lenta, rápida, ágil, cansada
juega en mi. Elástica, suave, dócil,
mientras el oxigeno arrebata violento
el denso manto de carbón.

Va y viene jugueteando mientras la lluvia le limpia.
Eterno ir y venir,
Olas que surcan los cielos
reclamando pureza,
mientras en lo profundo
tu llanto es inconsolable.

Lo veo, lo siento, lo sufro.
Tu bosque profundo
ya no tiene miles de peces jugueteando,
miles de escombros te ensombrecen,
pero la paz que entregas
no la cobras ni la niegas.

Recibes en silencio el sucio pago
y lo devuelves en melodías, con tu diario juguetear.
Va y viene como el viento,
va y viene sin parar.